Sabiduria aleatoria gratis

miércoles, 29 de junio de 2011

Capítulo 2: Orgullo y Prejuicio

El atardecer caía sobre la ciudad, el ambiente era frio como se podría esperar tras una lluvia torrencial; reamente había poca gente en las calles, eso era bueno.

Writer caminaba tranquilamente sin preocuparse por los sucesos ocurridos en la mañana, o por el hecho de que las nubes ya daban la advertencia de una nueva descarga de agua infinita. Intentaba regresar a su actitud tranquila y despreocupada, pero era realmente difícil.

“Relajarse no es lo mismo que despreocuparse” solía pensar en momentos de preocupación y crisis. Eran viejas enseñanzas de un viejo amigo que había desaparecido sin dejar rastro.

Mientras caminaba en dirección a su hogar paso justo frente a un enorme puesto de revistas, en la parte principal se vislumbraba la revista The Sneaker, en la portada aparecía una jovencita junto a un hombre alto, en la portada aparecía escrito Moonlit Romance.

-Tsk, en su primera semana ya es un éxito… a mi me tomo dos meses llegar a la portada de la revista, eso sin contar lo que me costó re hacer el guión tantas veces y las ilustraciones…

Realmente estaba furioso, esta vez no pensó en culparse a sí mismo ni en filosofías de calma y tranquilidad. Tomo su celular y escribió rápidamente un mensaje de texto, seguidamente marco un número, esperando que constara a su llamado de emergencia.

> ¿Aló?
-¿Hola?, habla Writer.
> Ya veo, ¿Qué se te ofrece macho?
-Necesito que nos veamos en la cafetería, parece ser que el pequeño gatito quiere entrar a la jaula de los leones.

En su rostro se dibujo una sonrisa realmente maquiavélica, su aura fría y negativa se acentuó aún más, parecería que estaba a punto de cometer un gran crimen que le beneficiaria increíblemente.

A tan solo 20 minutos de su triste departamento se alzaba la torre-hotel Watergate, una edificación de veinte pisos de alto cuyas primeras cinco plantas eran restaurantes y tiendas de lo más variado. Justamente en la quinta planta se encontraba la cafetería Tertulia, conocido por ser punto de reunión de intelectuales y bohemios.

Aun que era un lugar realmente pequeño se podía respirar un aire familiar, melancólico y bohemio; las únicas ocho mesas que había en el local estaban dispuestas de modo que los clientes estuvieran separados unos de otros, pero sin dejar de estar muy cerca, con la salvedad de una pequeña mesa para 4 personas con vista a la calle. Justamente a esa mesa se dirigía Writer.

Apenas al entrar al local una joven señorita de unos 20 años salto del mostrador a la entrada para recibir a uno de sus clientes predilectos.

-vaya, vaya, vaya, si es joven literato -dijo con sarcasmo la joven- hace tanto que no te dignas a visitar a tu musa de cabecera en este decadente café.

Writer la miro irritado, odiaba su actitud, pero por alguna extraña razón no podía evitar seguir visitando ese café, no por sus buenas bebidas ni por el ambiente propicio para escribir bestsellers, si no por su dependienta. Se limito a soltar su clásica y fingida sonrisa.

-¿Qué te hace pensar que eres mi musa de cabecera?
-Entiendo -contesto picarescamente- prefieres chicas de preparatoria, viejo verde.
-Pronto llegaran mis colaboradores, es una reunión de emergencia así que espero que nos apoyes como siempre lo has hecho.
-¿Ocurrió algo malo literato? –ella sabía que las reuniones se limitaban a casos graves.
-¿Has comprado la ultima revista?
-No, ¿Algo interesante en ella?
-Pronto lo veras, mi orgullo ha sido desafiado.

La joven dependienta conocía muy bien a Writer, los dos años y medio de experiencia le habían enseñado a la perfección su modo de actuar, de pensar y sobre todo, de juzgar. Alguien se había metido en un terreno difícil, había ofendido a Writer de algún modo… y lo pagaría caro.

viernes, 24 de junio de 2011

Capítulo 1: La guerra y la paz

Dentro de algún salón en la preparatoria del distrito oriente una clase charlaba con tranquilidad dentro de su correspondiente aula. El profesor a cargo de la clase siempre llegaba tarde pero por otro lado tenía fama de estricto, así que los alumnos preferían esperarle tranquilamente para evitar meterse en problemas con él.

Frente a la ventana una chica de 17 años suspiraba por la ausencia de su amor platónico; era bastante alta para su edad y para ser una chica, con 1’70 y un largo cabello negro que le llegaba hasta la cintura llamaba bastante la atención. Sin embargo un aura de melancolía rodeaba su ser, pues hacia dos semanas se había enterado de una noticia que debería de alegrarla, su más grande amor, el profesor Writer había terminado con su novia y era el momento perfecto para entrar en acción, sin embargo sabía que ese hecho lo tenía destrozado. La mayor muestra de ello era que comenzaba a llegar tarde a todos sitios, cosa rara en un hombre cuya puntualidad inglesa era legendaria entre quienes lo conocían.

-Vamos Ann, no se ponga así por un fracasado como el profesor.

Una pequeña chica intentaba consolar a su mejor amiga. Samanta, mejor conocida como Sam a secas era realmente bajita, 1’40 a lo mucho, por eso resultaba curiosa su amistad con una chica tan alta y con una personalidad tan opuesta, pues ella era positiva a más no poder mientras que Ann tenía una actitud melancólica y ligeramente negativa.

Afuera comenzaba a llover y eso le preocupaba bastante.
-De donde vengo suele llover mucho, bastante más de lo que me gustaría. Era una lluvia tranquila, triste, fría, muy diferente a la de la ciudad; era una lluvia que con su llanto daba vida y felicidad, en la ciudad la lluvia es distinta, pareciera que estuviera molesta, un llanto que se libera cuando la ira no te permite explotar en rabia; un llanto de impotencia.

Justo al lado de las dos chicas un joven muchacho de estatura mediana con cabello castaño y bien peinado se dedicaba a filosofar acerca de las condiciones meteorológicas de la ciudad. Su nombre era Christopher y era reconocido como el chico más negativo y melancólico de la escuela; provenía de una lejana aldea en las montañas, por lo que era fornido y atlético, sin embargo se consideraba más un pensador que un hombre de acción.

-Deja esos pensamientos Cris, deprimes a la jefa- le reprendió Sam.

-¿Estas preocupada por el profesor?

-No, solo… la lluvia me pone así… seguramente olvido el paraguas.

Los tres observaron el patio de la escuela atreves de la ventana; como podría esperarse no había ni un alma en él, la lluvia era ligera sin embargo nadie se arriesgaba a salir con esa lluvia.

-En días así no me apetece andar corriendo por las calles, exhibiendo mi mojado traje Armani jóvenes ¿Qué les parecería comenzar con la clase?

El profesor había llegado hacía un buen rato, tenía la pésima costumbre de aparecer de la nada cuando era necesario.

“Tengo la facultad de existir y no existir cuando me conviene” solía decir en broma.

Todos los alumnos corrieron a sus logares en cuanto se percataron de la presencia de su profesor de cabecera, el cual siempre mostraba una sonrisa despreocupada y una actitud relajada y comprensiva; sin embargo sus ojos eran los de un hombre frio y calculador, de los que no dudarían en cortarse el brazo o asesinar a su mejor amigo si por ello obtuvieran un beneficio enorme. Eso era lo aterrador de su persona, el aura fría y descorazonada que lo rodeaba.

-Bien, mi clase dura dos horas, desgraciadamente el profesor Thompson no llegara a causa de la lluvia, al parecer su auto se averió –Comenzó a hablar entre dientes, cosa muy frecuente en el- y básicamente tendrán las dos horas siguientes libres y tengo que quedarme a cuidarlos.

La clase transcurrió tranquilamente entre discusiones sobre que pan era el mejor para hacer sándwiches de jamón y queso, el sonido de la lluvia y la música clásica que amenizaba el salón.

-Afuera llueve, todo el cielo- dijo el profesor mientras miraba por la ventana- seguramente no podrán salir, si fuera por mi podríamos pasar las dos horas libres fuera, en los jardines.

Los alumnos volvieron a su charla regular, sin hacer desorden se reunieron con sus respectivos amigos para pasar dos horas de sano ocio; era algo que le había ganado la admiración del resto del profesorado, Writer era capaz de mantener a sus alumnos calmados y en orden en todo momento, incluso cuando él se ausentaba nadie tenía el valor para hacer desastre.

Ann, Sam y Cris solían reunirse en cada oportunidad con el profesor para charlar un poco sobre literatura, cultura general, política y otros temas de intelectuales pos modernos; sin embargo esa día la charla estaba un poco… muerta.

-Profesor… Usted escribe para la revista The Sneaker ¿cierto?-pregunto tímidamente Sam.

-Uhmm, en efecto, escribo para esa revista de novelas ligeras, pero no me gusta difundirlo, por algo escribo con pseudónimo.

The Sneaker era una popular revista de circulación quincenal dedicada exclusivamente a publicar novelas ligeras por capítulos. Era conocida por lanzar a la fama a algunos novelistas medianamente famosos que de antaño habían publicado en esa revista.

-Hay tres tipos de publicación- aclaro Writer- los OneShot son historias de una única publicación con una extensión máxima de 15 páginas con todo e ilustraciones; las de publicación Mensual, como su nombre lo indica, salen cada mes y tienen una extensión máxima de 10 páginas; yo publico quincenalmente, me dan 8 páginas cada 15 días para liberar mi frustración.

-Tiene que ser muy talentoso para ser publicado constantemente-dijo Ann con admiración.

Writer no creía tener talento, siempre se considero pésimo.

miércoles, 22 de junio de 2011

Prologo - Cronicas de un novelista frustrado.

Sin importar cuánto corrieran era inútil; aquella carrera en los bosques de la ciudad resultaba un desafío mortal para cualquier hombre, mujer o niño que intentara cumplir correctamente su misión.

-Maldición, a este ritmo llegare tarde, de por si es difícil despertar en la mañana.

Las mañanas siempre eran frescas y tranquilas en la vida de Garrett Writer, sin embargo hace dos semanas su novia le había abandonado, dejándolo destrozado, abatido y con un enorme problema para despertar en las mañanas.

“lo siento, pero quiero seguir mis sueños y ser una gran novelista, pero creo que eso nos convierte en rivales, así que… te deseo mucha suerte”.

En efecto, Garrett Writer era novelista, uno muy malo por cierto, aun que los editores solían decirle que tenía talento él nunca considero que fuera cierto, siempre se considero más bien mediocre, pero eso jamás evito que el siguiera escribiendo novelas.

-Mucha suerte dijo, seguir sus sueños dijo, que te den perra, por tu culpa mi vida se fue al garete- refunfuñaba Writer entre dientes.

Realmente el no creía que ella tuviera la culpa de sus problemas, sabía perfectamente que si existía un culpable había sido el mismo y odiaba eso; era él quien siempre terminaba disculpándose por todo, incluso si no era el verdadero culpable, quizá ahora mismo se culpaba de nuevo por todo. Eso ya no importaba, era tarde y aún faltaba un buen trecho.

Físicamente se podría decir que Writer tenía una buena complexión, era alto y fornido, sus piernas eran más largas que las de otros hombres, eso le había acomplejado por años, su estatura, según él era demasiado bajito y sus 1’80 cm eran muy poco para un hombre de verdad. Su cabello siempre estaba despeinado, pues consideraba una pérdida de tiempo el peinarlo cuidadosamente para que se volviera a despeinar.

-Además de abandonarme esa perra se lleva mi auto, mis libros, mis muebles, mi bicicleta… ¿para qué mierda quiere mi bicicleta si se llevo mi auto?

¿A dónde llevaba esa carrera por la supervivencia de un fracasado?

Tras 15 minutos de correr como loco por el parque público logro llegar a la gran preparatoria del distrito oriente; oficialmente Writer era un profesor de filosofía en la preparatoria local aun que dedicaba la mayor parte de su tiempo a escribir novelas, por ello solía presentarse como Writeman: novelista y profesor en sus ratos libres.

Desgraciadamente su ex novia se llevo más que buenos recuerdos, dejando prácticamente en la ruina al pobre de Writer, sin embargo no se desanimo y el pobre escritor continua su vida en una supuesta tranquilidad.

viernes, 17 de junio de 2011

¿Que ha pasado con Davy Anderson?

Ultimamente no he tenido el tiempo de consagrarme a la escritura como me gustaria pero tengfo mis razones validas. (es decir: pretextos)
Primeramente mi trabajo es muy demandante y perdi mi trabajo como escritor pseudo profesional.
Segundo, me he encontra lejos de una computadora por algún tiempo, esperemos que eso cambie pronto por que me volvere loco.
Finalmente he decidido vender mis ideas en ves de explotarlas yo mismo, debido a que es muy caro mantener un automovil propio.
Espero no me comprendan y me odien mucho.

domingo, 5 de junio de 2011

El autor de este blog esta momentaneamente (Enterrado en: Botellas, libros, cuentas por pagar, chicas desnudas, hojas infinitas de mangas des hojados) muerto, agradecemos su comprención.
¿A quien carajos le dices? si nadie te lee