Sabiduria aleatoria gratis

viernes, 31 de enero de 2014

Ascenso y caída del imperio.

Mira y llora filisteo, como Roma cae frente a ti. Diosa de oro y joyas, se derrumba el templo de Artemisa en Delfos aunque no lo puedas ver en el horizonte. Créeme. 
Ese rojo resplandor no es el amanecer, es el fuego de los bárbaros en la entrada de la ciudad, están aquí y Caligula ya ha muerto.
Los soldados abandonan ya sus puestos y los buenos hombres del césar huyen por millares solo para encontrar fatídico destino en la gracia de las hachas del enemigo.
Festín y gloria a los hombres con piel de oso que celebran en su campamento tu masacre y su saqueo, recuerda de donde viene la seda delicada de tu capa y la cornamenta del ciervo. Que tus tierras infértiles jamás han producido tal dicha, por el contrario, tuviste que hurtarla como un niño en el bazar.
Corrupto imperio construido sobre las cenizas del hogar derruido, no tienes derecho a clamar su nombre ante la inminente muerte, que los dioses paganos no tienen piedad para quién profano su templo.
Fútil lucha, el capitán al mando de fantasmas que blanden inexistentes lanzas, el enemigo no lo mira, solo agita su espada el loco, perro rabioso mordiendo enemigos imaginarios.

jueves, 23 de enero de 2014

El funeral del lobo

Lobo, derrotado y herido se vuelve a poner de pie solamente para ser pateado en las costillas; torturado y llevado al borde de la muerte sólo para ser resucitado en un ciclo infinito que vuelve a comenzar.
Levántate lobo, perro inmortal, chivo expiatorio de los dioses, maldito por la antigua lengua, condenado a ver morir lo que amas sin nada que hacer para evitarlo.
Mira como se derrumba tu imperio de polvo y huesos en nombre de una ilusión bien construida, como se aleja aquello que amas pero que jamás tuviste en realidad.
Rey sin corona, ve a morir al foso repleto de oscuridad y sangre al igual que lo hicieron tus esperanzas.
Llévate contigo tus promesas de una vida, tus futuros felices, tus ‘para siempre’ ficticios; entiérralos de camino al cementerio, no llegues tarde a tu propio funeral, recuerda vestir tu peor traje.
El ataúd esta cerrado, vergüenza de tu estirpe, nadie quiere ver tu rostro deforme por los vicios y las puñaladas a traición, agradece que no es tu pecho el que se exhibe como trofeo de guerra, mostrando corazón desfigurado por los daños, repleto de cicatrices.
Adiós rey de los licaones, muere de manera permanente esta vez, no te preocupes, que tu cadáver camina todavía, cuerpo inmortal que existe sin alma perecedera.