domingo, 9 de mayo de 2010

Wanderer

pues hace un tiempo que no escribia asi que les traigo un pequeño songfic titulado Wanderer (Vagabundo), estoy algo retrasado con Kyōka Suigetsu pero no se preocupen, como ya acabe mi semestre pronto les traigo la segunda parte que ya esta terminada, pero por falta de tiempo(y de que me da flojera) no lo he subido

Titulo: Wanderer
Cancion: Adios dulcionea-Mago de oz

He decidido escribirte, después de tanto llorar, mis lágrimas son hoy estos versos que, tu ausencia nunca podrá borrar

Un hombre alto, vestido únicamente con unos rotos pantalones de mezclilla y una camisa larga de color café claro, escribía en una mesita de noche; al lado suyo se encontraba una mujer de unos 19 años, dormida y semidesnuda en aquella cama de hotel

me voy como vine a tu vida, sin hacer ruido me despido me voy, pero me cuesta tanto olvidarte mi amor, me cuesta tanto decirte ¡adiós!

El hombre dejo una carta en la almohada al lado de la mujer, tomo una guitarra y un sombrero de ala ancha, se colocó un cigarro en la boca, encendió un cerillo pero este inmediatamente se apagó, las lágrimas que derramaba le impedían encender el fuego,
-Adiós, espero que tú. . . no me perdones-dijo el hombre antes de salir de la habitación

Hoy he vuelto a entender que, jamás volverán, aquellos paseos de vuelta al hotel, en que tú me empujabas para no perder, el solo instante en hacer el amor....

La mujer se despertó con los débiles rayos de luz, con una enorme sonrisa miraba a su alrededor, al percatarse de que aquel hombre no se encontraba ni su guitarra miro a la almohada contigua, una carta escrita en un viejo papel estaba perfectamente doblada sobre ella, tenía escrito, léeme

dejare de verte crecer, me marcho a vivir, donde habita el olvido, intentare buscar, otro camino, otro amor, cada vez, que intento perder el miedo a caer, me tropiezo en mí mismo...... y dejo escapar a quien me ha querido, y me quedo sin luz........

El hombre caminaba por un parque, tenía un cigarrillo encendido y una enorme sonrisa que le mostraba a todos los peatones que pasaban a su lado, sin embargo, cubiertas por las alas de su sombrero, caían dulces y pequeñas lágrimas, sus ojos estaban inundados de una terrible melancolía; un niño se acercó al errante hombre
-señor, ¿está bien?-pregunto inocentemente
-claro, ¿dime hijito, quieres que te cuente una historia?

te dejaste olvidados en cada rincón, de mi alma trocitos de tu corazón, te dejaste olvidados en mi alma tu olor dormía abrazado a una flor...


-¿y a donde se dirige señor bardo?
Ahora el hombre caminaba por un corredor lleno de árboles mudando sus hojas junto a una jovencita, el errante vagabundo tocaba su guitarra
-solo quiero irme lejos, muy lejos, lejos de los felices recuerdos que tengo en esta ciudad
-¿una chica te rompió el corazón?
-al contrario amiga mía, al contrario
dejare de verte crecer, me marcho a vivir, donde habita el olvido, intentaré buscar otro camino, otro amor, y no sé si me perderé, o me encontrare, me siento tan solo pero a mi infierno iré en busca de todo lo qué no te di...

La mujer ahora estaba frente al hotel, lloraba amargamente, sujetaba fuertemente un pañuelo azul que una vez le había pertenecido al vagabundo errante, de pronto recordó el día en que lo conoció, aquel feliz día cuando el hombre que toda mujer soñaba llego a su vida
-supongo ya he viajado mucho, tengo ganas de quedarme aquí una temporada-le dijo en esa ocasión el errante trovador a la mujer

hoy he vuelto a entender que, jamás volverás acariciarme, antes de dormir y pegada mi pecho, me pidas que.... te abrace y no te deje ir....

El hombre tocaba frente a la estación de autobuses, una gran multitud formada principalmente por mujeres le rodeaba, tocaba tristes tonadas de amores perdidos y corazones rotos, la melancolía inundaba el edificio; frente a el estaba el sombre de ala ancha repleto de billetes y monedas, en la parte de atrás de la guitarra una fotografía de el con la mujer abrazados

dejare de verte crecer, me marcho a vivir, donde habita el olvido intentare buscar, otro camino, otro amor, cada vez, que intento perder el miedo a caer, me tropiezo en mí mismo......... y dejo escapar a quien me ha querido y me quedo sin luz.

Bajo de un enorme puente, el hombre estaba sentado frente a una fogata, seguía tocando la guitarra mientras lloraba; el frio era intenso, intento avivar la fogata pero era inútil, pronto no sentiría los dedos y dejaría de tocar la guitarra; sin embargo sus lágrimas nunca se congelarían

adiós mi vida me voy, te dejo marchar, viviré en tus recuerdos....... jamás te olvidare......... adiós dulcinea me voy.......... y si nos volvemos a ver, solo abrázame...... sigo siendo aquel niño con miedo a madurar...... duermo pegado a tu foto mi amor......

A la mañana siguiente se encontraría al hombre congelado, sujetando fuertemente su guitarra, pegando a su pecho la fotografía de la mujer y el. . .
Escrito en el suelo decía
Adiós dulcinea mi amor

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