Sabiduria aleatoria gratis

domingo, 7 de diciembre de 2014

Lobo y problemas con los fandom

Vale, ya era un adolescente cuando comencé a ver Naruto; lo que es más, mi acercamiento a la serie fue durante el final de Naruto y los inicios de Shippuden. El punto es que fue durante Shippuden que me percate de este pequeño conflicto.

Explico: El fandom relacionaba de manera romántica a Sakura Haruno(Personaje femenino principal) con Sasori (Villano menor). 
Fuente

¡¿Por qué?!

Habrán interactuado ¿Tres episodios? Dentro de los cuales su interacción se trató de un intercambio de palabras y los eventuales insultos.

Es perfectamente comprensible que dentro de una serie aparezcan los conflictos amorosos entre personajes principales, incluso entre personajes recurrentes. Pokémon explota eso sacando una nueva acompañante para que los fanáticos de la serie exploten esas relaciones.
Ellos sacan una nueva chica y tu los emparejas. Así funciona esto.
No hay porque alborotarse, los japoneses son fanáticos de las tablas de relaciones, de poner flechas que relacionan a un personaje con otro y de escribir “Interés” para darle relevancia a personajes menores.

Los japoneses aman estas mierdas.
El hecho está en que los fan comienzan a abusar de ello.

Pero la pregunta del millón es: ¿Cuándo es abusar?

Los crossover son universales Irónicamente así que es normal pensar “¿Y qué pasaría si X conociese a Y?”. Sin embargo ahora lo natural es ver parejas crossover por doquier. Eso quizá sea pasarse.

Entiendo que tengas tu pareja preferida: Hay quienes emparejan a Sakura con Naruto, a Rukia con Ichigo, a Tsuna con Haru. Entiendo que si el artista hace una declaración que termina con las esperanzas de que tu pareja sea canon tú sigas emparejándolas. No entiendo porque tener que hacer berrinches y proclamar a tu pareja como la única posible, atacando a otros fan de la serie.

Y sobre todo: ¿Por qué hay que emparejar todo?

Uno de los puntos fuertes de ‘Buscando a Nemo’ fue la relación de Marlin con la pez Dori.
Fácilmente podrían haber terminado la película emparejando a Marlin y Dori haciendo que Nemo tuviera una nueva familia, pero no, rechazaron esa salida tan fácil.

Esa relación funciona muy bien como esta. Marlin es amigo de Dori ¿Eso está mal? ¿Eso es friendzone? No y no.
Me recuerda a la época en la que tus amigos te decían que una chica era tu novia solo por pasar tiempo con ella ¿No puedo pasármelo bien con una amiga sin querer tener algo más con ella?

¿Qué ahora son pareja en la secuela? La cagaste Pixar.

Otro ejemplo: Don’t huge me, I’m scared.

¿De qué tratan esos vídeos?

Una fuerte crítica social que se vale de marionetas y botargas, dándole un aspecto más infantil y por ello una mayor contundencia.

¿Qué mira la gente en esos vídeos?
¿Acaso alaban su valor al utilizar esos materiales, tal como lo hiciese Aplaplac con 31 Minutos?
¿Acaso hablan de lo cierto en sus mensajes que critican la falta de creatividad en los medios y el pésimo uso del tiempo?
¿O es que lo que les llama la atención es el buen uso de la dirección de cámara y la edición de vídeo?

El fandom habla fuerte y claro: Aman a los personajes.

Si algo les reconozco es la creatividad que tienen a veces.

No les interesa su buen diseño, no les interesa su buen desarrollo o su actuación en el vídeo.
Para ellos son solo un grupo de personajes para emparejar.

Todo esto me lleva a un solo punto.

¿Realmente vivimos en una sociedad tan falta de cariño que nuestros jóvenes tienen que ver parejas por doquier?

Después de todo los adolescentes calientes ven sexo en donde sea. Esto es lo mismo, solo que con parejas.


El hombre se dedica a desear en voz alta aquello que jamás se esfuerza en alcanzar.
                      Noel Clarasó (1905-1985) Escritor español.

viernes, 15 de agosto de 2014

Carta de renuncia

En su tienda el general manda a llamar a sus oficiales.
La mesa frente a él, usualmente repleta de planos y pequeñas figuras de plomo, ahora solo contiene un mapa alegremente coloreado de rojo, con pequeñas manchas de azul salpicando por aquí y por allá.
-Caballeros, esta noche es nuestra noche.
La secretaria del general le sirve el té en su fina taza de porcelana con baño de oro.
-Las cosas no se pueden negar, la situación es insalvable.
Caballeros, esta noche es nuestra noche.
Libramos una guerra que nunca pudimos ganar, desde un inicio estábamos condenados al fracaso y aún así los arrastre a este remolino de muerte y miseria.
A sabiendas de que marchamos a nuestras tumbas seguras los he reunido para que sean conocedores del triste destino que nos depara la mañana siguiente.
Comprendo si son atrapados en un remolino de ira o remordimiento, están en su derecho a golpear con furia la mesa o a derrumbarse a llorar, no se les juzgará por esos actos.
Los que quieran retirarse esta noche son libres de hacerlo, no habrá juicios por deserción ni acusaciones en su contra. Estamos perdidos, es un hecho.
Esta noche no me presento ante ustedes como un general si no como un hombre, como un pequeño y temeroso humano que tiembla impávido ante la sola idea de que el final inminente avanza seguro.
Y he decir que no me arrepiento de lo que he hecho, que no me arrepiento ni un segundo de las decisiones que he tomado, que para bien o para mal los he guiado a este punto y que no me arrepiento de lo que soy ni de lo que me he convertido.
Esta noche es la ultima noche, esta noche no será precedida por un mañana, esta noche es nuestra noche.
Por eso he de remarcar que me alegra de haberlos conocido y que pase lo que pase permaneceré en pie, firme y decidido a enfrentar lo que aparezca.
Esta noche es mi noche.

martes, 13 de mayo de 2014

Lobo y RolPlay I

Ayer por la noche (Vale, eran las 2 de la madrugada) miraba entretenido episodios sueltos de South Park, entretenimiento barato y simple. Grande fue mi sorpresa cuando encontré uno que me incentivo a escribir un pequeño texto referente al tema.

En el episodio “Superdiversión” [Temporada 12, capitulo 7] nuestros protagonistas acuden a un parque temático del viejo oeste; dentro de este parque los trabajadores insisten en mantener el papel de simples pioneros hasta límites insospechados.

Sin entrar en mayor detalle llega un punto en el que un grupo de ladrones, escapando de la policía, toman el parque y secuestran a los visitantes y trabajadores. Tras enterarse de que hay una salida cerrada por un candado electrónico con contraseña deciden sacarle la verdad a algunos trabajadores.

El primero, un herrero, muere en el afán de interpretar su papel al negarse a revelar la información por desconocer la contraseña de un aparato ajeno a 1864. A pesar de que los ladrones insisten y lo golpean el hombre niega a romper con su papel y muere.

Acto seguido uno de los empleados, al ser amenazado, decide cooperar con los ladrones y entregar la contraseña, pero es asesinado por el “jefe del pueblo”, no con el afán de evitar que los ladrones escapen, sino que lo hace para evitar que rompa su papel.

Tras otros tantos sucesos Stan (Uno de los protagonistas) decide jugar al juego de roles, tal y como los empleados, en un intento por obtener la información. .. Sorprendentemente lo consigue.

Justo al finalizar el episodio, cuando suena la señal de que el parque está cerrado, los empleados festejan un día más de trabajo y vuelven a actuar como personas normales.

Todo esto, lejos de hablar de la gracia del humor negro o lo incomodo que puede ser el bromear con una toma de rehenes, me llevo a pensar en un tema: ¿Qué tan lejos se lleva el rol? Y ¿Qué tan poco se toma en serio el rol?

Esto último es de lo que me pienso ocupar esta vez.

Bien, comencemos por especificar: El RolePlay (Juego de roles) consiste en interpretar el papel de un personaje ajeno al papel que usualmente tiene la persona. Así pues, un oficinista puede convertirse en un poderoso Paladín nivel 34 en un rol de mesa, en el invencible dovahkiin, nacido del dragón en la saga de videojuegos Elder Scrolls o siendo bastante pervertidos, puede interpretar el papel de un entrenador dentro de una fantasía sexual; todo sea dicho.

El pequeño niño que juega con sus amigos a los aventureros ya está haciendo una labor de juego de roles, la camarera que usualmente es antipática tiene que interpretar un papel ajeno a su personalidad para trabajar, por poner otros ejemplos.

Siendo que desde pequeños estamos habituados al juego de roles hay quienes extendemos ese gusto a edades más avanzadas: En mi adolescencia invente multitud de juegos de rol apoyado únicamente en dibujos, recortes o en los mejores casos, presentaciones de power point.

Por si fuera poco me gusta interpretar el papel de los nuevos personajes que desarrollo, eso me ayuda a comprender mejor sus ideas y el rumbo de sus personalidades.

He visto jugar a juegos de interpretación por correo físico, por e-mail, por foros, en persona durante convenciones y por supuesto, reunirme con los colegas en casa de alguno para jugar un poco entre amigos.
En los tiempos recientes encontré el rol dentro de Tumblr, aunque solo lo utilizaba como fuente de imágenes rápida y almacén de pornografía. Pero hay algo que me corroe las entrañas: El juego de roles mal aplicado.
Con ello no quiero expresar que soy una eminencia en el tema o que tengo la autoridad para corregir el comportamiento de otros, únicamente busco exponer mi caso.

He visto interpretar a personajes pertenecientes a ficciones ya creadas, es decir, a personas interpretando el papel de su personaje preferido en X o Y serie. Del mismo modo me he encontrado con personas que crean sus propios personajes (Llamados Original Character en este submundo) ya sea ambientados en universos ajenos o propios.

De estos últimos hay una variedad de personajes, aunque por lo general logro notar un exceso de Mary Sue y abuso de los tópicos en los personajes, del mismo modo en que varios no se desarrollan en un contexto claro y carecen de profundidad.

Sin embargo mi conflicto surge con las personas que interpretan a personajes ya creados: Olvidan demasiado el concepto de rol y los convierten en personajes completamente originales.

Así podemos ver que personajes caracterizados por su valentía y estupidez en sus series originales se convierten en cobardes mimados interpretados por algunas personas. O en seres completamente carentes de inteligencia (Vease un zombie del universo de The Walking Dead) ser caracterizados como personajes pensantes y con una personalidad desarrollada.

Esto nos lleva a un conflicto con el propio concepto del rol: Después de todo la gracia de este juego consiste en interpretar tu visón del personaje ¿Pero qué marca el límite entre interpretar el personaje y deformarlo para tu uso?

Por tomar un ejemplo al azar: El personaje de Goku se caracteriza por una inocencia cómica, pero también por un egoísmo profundo y un valor que raya en la estupidez.

Si una persona tomase a este personaje y lo modificara a su visión quedando como un guerrero metódico y calculador de pocas palabras ¿Seguiría tratándose del mismo personaje?


Las personas se toman algunas licencias al interpretar a su personaje, pero hay quienes deforman completamente el concepto original quedando en algo más cercano a un personaje original basado en la apariencia de otro ya creado.


Jeff The Killer es uno de los personajes que mejor ejemplifican esto caso.
De un asesino serial más cercano a monstruo que a un humano paso a ser
caracterizado por un adolescente con profundos complejos.
Del afán original de aterrar a los lectores se ha convertido en un mero
objeto de la fijación maternal de adolescentes.

sábado, 10 de mayo de 2014

Guardado como: Revisar más adelante

Soy la clase de hombre que necesita de alguien para existir, necesito dedicarle cada esfuerzo, cada suspiro, cada pensamiento, si no lo hago me siento frustrado.

El llanto de Apolo, el cuerno de Diana, es esencial para vivir, porque fui criado con el pensamiento del sacrificio, vivir para que otra persona sea feliz y que ella sea feliz contigo... Pero supongo que también tengo tendencia al masoquismo, porque pareciera que cada vez que me encuentro con una princesa a la cual dedicar mi estandarte termino herido de muerte, porque claro, un hombre que jura una lealtad eterna no se puede desaprovechar, termino siendo el segundo, siendo el padre, el amigo, el mentor... Pero incluso así encuentro felicidad, felicidad forzada y a rastras, pero lo odio, odio que no sepan cuando cerrar la boca  ¿No podrían simplemente dejarme en mi ignorante felicidad?
¿No podrían simplemente ahorrarse el mencionar a otro en mi presencia?
Como si lo que entrego no fuese suficiente, como si mis esfuerzos fueran en vano, como si hablaran como quien habla con un sirviente.

Odio que me comparen ante otros, el menor atisbo de ello me pone alerta, me enfurece y enloquezco.
Supongo esta bien justificado que me digan loco, que me digan que soy el villano y quizá lo sea, pero...
Lo único que quiero es que se me corresponda, que la fidelidad que doy la reciba, un intercambio equivalente si lo prefieren, no puedo dar el 100% pero si un 50, un 75, un noventa... Al final termino hartándome y huyo, siempre huyo, porque si les dijera que me voy dirían "quédate, al menos esta noche" y me quedaría para siempre y ahí se va el caballero, encerrando las canciones de amor, los suspiros de luna, quemando la poesía profiriendo maldiciones en una lengua muerta...
Diciéndome que las mujeres son más venenosas que bellas, que nadie en el mundo merece tal fidelidad...
Que la muerte es la única amante que se tiene, y hasta en eso no se tiene exclusividad.

Pero por supuesto no lo cree, es un tahúr y se entrega al vicio, al vino y las apuestas, a las mujeres de suspiros rápidos (que no por ello tienen que ser fáciles) repitiendo que es un villano, que los villanos siempre pierden y que el malo del cuento no se queda con la princesa, que los hombres cuyas espadas oxidadas y barbas desarregladas están destinados a eso, a licores e insultos, noches rápidas y olvidos largos, pero por supuesto, no cree en estoy por ello cada tanto lanza la botella lejos, trata de peinarse pero ya ha olvidado como, se afeita con su espada y luce con orgullo cicatrices que dan horror pero que le recuerdan sus errores y elige nuevamente, vaga, de reino en reino, de castillo en castillo, siendo azotado y lanzado a la calle entre gritos de reyes:
¡INVASOR! Búscate un reino, búscate una vida...

Pero por supuesto, él no cree en eso... Y cada tanto, para evitar que esta oxidada espada rocé mi cuello mientras me afeito, tengo que dedicarle un soneto a una dama, incluso aunque se que ahí no hay esperanza o futuro, que a lo lejos ya hay un rey o un castillo, que mi trono permanece solitario, sin rey ni reina, pero no puedo volver a mi tierra, porque fracase en lo único que quizá era verdaderamente importante para mi; se vaga con el hambre que no se sacia con pan ni con carne de res, aunque sea de linaje, pagando una moneda de oro a la vez, porque lo que buscas no se compra  con oro ni plata...

Y de vez en vez cuando estiras la mano recibes migajas y aunque hayas probado los más apetitosos manjares, las devoras con pasión tratando de sacar esos recuerdos, de no olvidar que eres humano, de que en ese pecho hay un corazón, incluso si debajo de la armadura ya solo queda un esqueleto que finge estar viviendo, incluso si son migajas para mi es lo más delicioso, incluso si se que no hay esperanzas, que tendré que correr, que la muerte se ríe burlonamente y me dice "Inténtalo muchacho, alégrame el día"

Me da un poco igual, porque no creo en eso, no termino de creer que no haya nadie, que no haya castillo, que incluso si tengo que vivir como un perro en la cocina las migajas de la mesa valdrán la pena.

Así vivo, pero quizá solo divago...

martes, 6 de mayo de 2014

Olvido

Lo que ellos llamaban Ubar no era más que las ruinas de alguna aldea, aunque las derruidas murallas que le rodeaban y las colosales paredes que aún servían de soporte para otras construcciones sugerían que en el pasado se había alzado un imponente castillo en la zona.

Ruinas salpicaban el paraje, habitadas por un puñado de extraños hombres, vestidos de la misma manera que Sahín. Aquellos que simplemente no deseaban, o no podían, dormir al resguardo de estas ruinas montaban tiendas de campaña, aprovechando la tela fabricada a partir de extrañas plantas que crecían en los escasos oasis en medio de los paramos.

Un par de casas aún conservaban la estructura original, con cuatro paredes, un techo e incluso puertas de acero o madera chapada. Estos eran los edificios más codiciados, aunque todos ya eran ocupados, transformados en una suerte de negocios que intentaban florecer en aquel extraño lugar.
Sahín era uno de estos afortunados mercaderes.

Su Caravanserai consistía en un enorme edificio de una sola planta, aunque bastante largo. Una gran parte del mismo estaba destinado a servir de almacén, mientras que un par de reducidos cuartos fungían como recepción y salas de estar del negocio.

No había decoración alguna en las paredes que parecían caerse a pedazos por momentos. Únicamente un par de muebles fabricados toscamente en la madera muerta de los árboles que habitaban en la región adornaban la estancia.

Sahín había llevado al extranjero hasta Ubar sin muchas dificultades, aunque le parecía que habían andado por horas. Una vez en aquel intento de ciudad lo condujo hasta esa habitación donde le invito a tomar asiento en un tapete blanco, fabricado con el pelaje de un animal.

-¿Te gusta Ubar Ellan?-Preguntó Sahín con curiosidad mientras rebuscaba en un mueble enorme, parecido a un armario.

-Es algo que nunca había visto sin duda...

-Los recién llegados como tú vagan sin rumbo por el páramo durante algún tiempo antes de que los hallemos... Agradece que fui yo y no un Gul o algo peor...

-¿Un... Gul?

-Tienes que acostumbrarte a nuestra lengua Ellan.-Le reprocho Sahín entre risas. Aunque su voz era profunda y amarga algo le permitía sonar afable cuando lo deseaba, como la voz de un padre al que se respeta.

-Los Gul solían ser hombres, como tú o como yo... Pero enloquecieron, quizá por el hambre o la soledad... Ahora vagan por el mundo buscando a otros hombres para devorar...

-Creía que habías dicho que este es el otro mundo.

-Es lo que es, o al menos es la conclusión a la que todos hemos llegado.

-¿Cómo puedes morir en la otra vida?

-Lo mismo me pregunto yo... Y seguramente se lo pregunten todos... Si mueres en esta vida ¿Qué sigue? ¿Otra-otra vida?

Sahín permaneció callado unos instantes, pensativo, aunque a los pocos segundos rompió ese silencio con una sonora carcajada.

Se giro para ver a su invitado. Sin la capucha demostraba ser un hombre aún más inusual: Su morena tez era del color de la canela, pero su cabellera corta era blanca, no como la de los ancianos, un blanco inmaculado. Todo esto solo resaltaba el color rojo de sus ojos.

Llevaba una barba de candado corta y fina, también de color blanco. Sus facciones le conferían una imagen ruda, testaruda y fuerte, pero sus ojos destilaban bondad a pesar de todo.

-Debes de estar hambriento, bebe un poco o te convertirás en un Gul.-Le repitió mientras le pasaba una botella fabricada en fino vidrio de color negro.

Su contenido era particular, como todo lo que existía en esta nueva vida. Un líquido amarillento, espeso y con un fuerte olor a humo, tal como el olor que rodeaba a Sahín. 

-¿Qué es?

-Estus... Una de las pocas comestibles que existen en este sitio...
En los páramos y el desierto habitan muchas bestias... Todas ellas podrían comerte si te descuidas... Y todas necesitan beber.
Hay unos Oasis en los páramos, pero el agua que hay en ellos esta estancada desde hace siglos; venenosa para nosotros, elixir para esas criaturas...
Pero, de vez en cuando, se hayan estas ciudades abandonadas, en cada región tienen un nombre distinto. Todas tienen algo en común: Pozos de Estus.
¿Quién las construyo? Quién sabe, y para ser sincero, no quiero averiguarlo.

Sahín dio un largo sorbo a su propio frasco, pues había gastado mucha saliva en la explicación.

-Comprendo... 

-¿Qué harás ahora Ellan? 

-No lo se... No tengo un propósito en esta vida... Sin sitio a donde ir o que hacer...

-Te propongo algo. Da vueltas por el Ubar, conoce a los habitantes, pregunta por mi.
Soy comerciante Ellan, viajo de Ubar en Ubar para intercambiar productos; aquí fabricamos muebles, ropa, cosas con pelaje y madera.

Te propongo un negocio: Acompáñame a mi siguiente viaje, si te gusta lo que ves puedes quedarte en ese Ubar, pero si es tu deseo puedes ser uno de mis trabajadores.

Olvido

La brisa del otoño lo balanceo como a una frágil rama.
Su cuerpo, inerte, bailaba con las ráfagas del cruel viento que asolaban la campiña. Nadie le prestaba atención al cuerpo de un suicida en medio de la nada. 
Es probable que su cuerpo permaneciera en ese sitio hasta pudrirse. Con suerte sería un festín para los cuervos. Pero solo era una posibilidad.
Y a pesar de ello su vida proseguía.
Había despertado, confundido y agitado tras la muerte, en un sitio desolado y sombrío. Un enorme campo repleto de malas hiervas con un par de árboles secos salpicando la inmensidad.
Se levanto, confundido, temeroso, sin saber donde se encontraba o porque estaba ahí. Únicamente los últimos pensamientos de la muerte rondaban su cabeza junto a una débil voz que se lamentaba por el dolor al ser colgado.
Sacudió los harapos que ahora vestía, poco más que simples retazos de tela de lo que antes pudo haber sido un traje de lana. No recordaba llevarlos puestos al decidir su fatídico destino.
No estaba seguro si permanecer en ese sitio o vagar por aquel sitio desconocido. Continuaba confuso por todos los sucesos acontecidos y las visiones que ahora tenía.
¿Qué se hace después de morir?
Agudizo los sentidos en un intento por ver o escuchar algo, sin mucho resultado. Era realmente extraño pues no se podía escuchar brisa alguna a pesar de que las matas de hierbajos altos danzaban, como inspirados por el canto de los vientos.
Alzo la mirada en un intento por ubicarse en base a la posición del sol, aunque su intento lo desconcertó y aterro a la vez.
En el inmenso firmamento de color anaranjado brillante no existía ningún sol que lo iluminase, a pesar del intenso calor que podía sentir en todo su cuerpo.
Miro fijamente el cielo durante unos instantes, o al menos eso pensaba, pues podrían haber pasado horas sin poder diferenciarlo. Fruto de la falta de sol quizá, inclusive de su propia locura.
Decidido a vagar para encontrar compaña, y con ello un par de respuestas, no coordinaba sus pensamientos lo necesario para decidir un rumbo a tomar. 
Arranco un par de hojas de hierba para arrojarlas al viento y descubrir la dirección que este tomaba. Sin embargo de nueva cuenta su realidad desafiaba a la lógica: Los matojos de hierba continuaban su hipnótico baile, como movidas por la brisa, sin embargo las hojas que arrojo caían lentamente, con la gracia de las plumas.
Realmente se encontraba confuso. Pero acordó consigo mismo a vagar en dirección a lo que comenzó a llamar “Norte”, aunque carecía de puntos de referencia.
Andar sin dirección alguna nunca es buena idea, pero no le quedaba más remedio, a pesar de que no hubiera una “noche” a la que temer pues desde su llegada el cielo había permanecido estático, sin nubes o menor atisbo del paso del tiempo.
 El paisaje era monótono y hostil: Poco más que un páramo desolado, repleto de hierbajos danzantes, árboles secos y piedras repartidas sin orden ni concierto.
Lo cierto era que le había llamado la atención el color del suelo y las rocas: Blanco, como el color de los huesos expuestos al sol durante mucho tiempo.
-Mármol, eso debe de ser.-Dijo para sus adentros.
Su marcha no parecía tener final y un sentimiento parecido al hambre, pero inexplicablemente distinta, comenzaba a invadirlo. Sin saber si había andado durante un par de horas o inclusive durante medio día comenzaba a desanimarse al ver que todo cuanto lo rodeaba era este páramo infinito.
Con la mirada busco un árbol seco que le hiciese sombra para descansar, aunque como era de esperar los árboles no producían sombra alguna debido a la falta del astro rey.
Arrimándose a un enorme tronco retorcido y ennegrecido, como si hubiese sido calcinado por un poderoso fuego, prosiguió a reordenar sus pensamientos. 
Este sitio no se parecía a ningún otro donde hubiese estado. Desolado e inmenso, sin sol ni brisa, sin sonidos u animales vagando por todos sitios. Aunque es cierto que había llegado a él tras morir.
-¿Perdido amigo?
Frente a él una visión le impresiono: Un fornido hombre ataviado con una amplia túnica de lino blanco y una capucha comprendida por una especie de vendajes cubrían toda su cabeza, incluido el rostro.
Montaba una especie de bestia inmensa, a media cruza entre una lagartija y un rinoceronte. Fácilmente debía medir tres metros desde la punta de la cola hasta la punta de su cuerno frontal.
Seis gruesas patas sostenían a ese impresionante animal, el cual estaba repleto, por si fuera poco, de cajas y rollos de tela fuertemente atados y unidos a una exótica silla de montar.
-Parece perdido, pero si inoportuno su viaje me marcharé.
Miro a los ojos de aquél hombre, la única parte visible de su rostro. Rojos como las ascuas enardecidas de la hoguera.
-No se donde estoy…-Se aventuro a decir.
-Ah… Eso lo explica todo… Solo un necio vagaría por el páramo sin llevar su thobe… 
El hombre bajo de su inusual montura, la cual al sentir los movimientos de su jinete se retorció intentando correr, pero el hombre tenía atada su boca mediante fuertes correas que llevaba en la mano.
-Mi nombre es Sahín y este de aquí es Jhamme, no se asuste, esta entrenado para no morder.
A pesar de lo cordial que actuaba el hombre continuaba sin contestar a su pregunta, además de que el hablar tan casualmente de cosas que le resultaban desconocidas no le inspiraba confianza. 
-Es… Un placer… ¿Sahín? Pero necesito saber con urgencia donde estoy y porque termine aquí…
El hombre tenía un acento particular. Entendía a la perfección sus palabras (O la mayor parte de ellas) pero ese acento tan peculiar le hacía pensar que se encontraba realmente lejos de casa.
-Es costumbre presentarse entre caballeros, pero si tanto deseas saberlo… Estas en el Jahannam… El infierno… El abismo… Como desees llamarlo…
Tan solo de escuchar esa palabra, “Abismo”, sintió una opresión en el pecho. Un profundo dolor solo comparable al ser apuñalado a traición.
-Venga, acompáñeme, hombre sin nombre, podremos hablar más tranquilamente en el Ubar.-Sahín le extendió la enorme mano que no sujetaba las correas, estaba repleta de callos y poseía un olor a humo.

miércoles, 30 de abril de 2014

Lobo, libertad de expresión ¿Y qué?

Con lo que refiere a este post.

Bien, eso es lo que ocurre cuando ejerces tu libertad de expresión para dar una opinión fundamentada en tu punto de vista personal. Otra persona hace ejercicio de su libertad de expresión para responderte del mismo modo.

En un claro ejemplo de hipocresía triple (Por parte del anónimo, de las moderadoras y de la chica que hace repost) podemos ser testigos de como poco a poco vamos siendo consumidos por el orgullo personal; una arrogancia discreta.

En esta situación es menester separar la situación en tres etapas:

La contestación de las moderadoras al anon, el reblog de la primera chica en respuesta a la respuesta de las moderadoras y finalmente, el se relog de la segunda chica en respuesta a la primera.

Como primera instancia tenemos la situación que plantea este lío: Una persona (Presumiblemente una menor de edad) envía un mensaje de manera anónima en la que, de manera un tanto violenta, expresa su queja por comentarios anteriores de las moderadoras de la página, agregando quejas del juego "Corazón de Melón".

Aunque de una pésima forma, esta chica esta en pleno uso de su libertad de expresión, lo cual incluye el anonimato. ¿Quieres evitar este tipo de situaciones? Retira el anónimo de las opciones en tu blog.
La censura es ambos sentidos, para bien y para mal. Si piensas que es mejor censurar la libertad de enviar mensajes mediante el anonimato entonces hazlo y evita mensajes anónimos, tanto de apoyo como de acoso.

Tras esto las moderadoras prosiguen a responder de una manera igual de violenta verbalmente (Mediante el uso reiterado del sarcasmo y ataques personales contra el anónimo) en la que reafirman su postura frente al tema de la ilegalidad de los mangas.

Haciendo un paréntesis dentro del tema quiero destacar que estoy en desacuerdo con su opinión, decantandome por el aviso que dan la mayoría de fansubs y equipos de traducción independientes: No olvides comprar el material original si esta a tu alcance. 

Pues ahí no solo estamos tratando con una cuestión económica si no también con una cuestión de distribución. ¿Qué hago si quiero leer un manga cuya licencia no esta disponible en mi país? ¿Qué hago si la editorial que distribuía dicho manga quebró? (Me acaba de pasar)  ¿Qué hago si quiero leer un manga de hace 50 años? Obviamente las existencias de dicho manga en formato físico se encuentran difícilmente en tiendas (Suponiendo que tienen la licencia, de entrada) y de existir deben alcanzar precios desorbitados por no hablar de la falta de continuidad si no es posible adquirir la colección completa.

Sin embargo esos son temas a tratar en otros textos. Hoy nos ocupa la libertad de expresión.
Las moderadoras pudieron haber hecho oídos sordos de este mensaje anónimo, que obviamente, estaba repleto de odio. Sin embargo decidieron responderlo de la misma manera. ¿Por qué? Ejercieron su libertad de expresión del mismo modo que el anónimo.

Hasta ahí hubiese sido una simple anécdota sin más. Pero una tercera chica decide responder a las moderadoras (Lo cual nadie impide ni se queja) haciendo uso nuevamente de la libertad de expresión. 
En este mensaje, de nueva cuenta, no se evitan los ataques personales ni las agresiones verbales aunque estas son de menor gravedad. Se escribe con cierta arrogancia aunque en cierto modo fundamenta su opinión.

Pero como era de esperar, una cuarta chica responde a esta respuesta. De la misma forma en que la tercera chica responde, punto a punto, al mensaje de las moderadoras, esta cuarta chica realiza la misma labor en la respuesta de la tercera.

Exponiendo los evidentes boquetes en la lógica de la tercer chica (Qué quizá no supo explicar o por falta de tiempo no pudo desarrollar) pero también deja en evidencia un punto importante: Qué la tercer chica tergiversa un poco las palabras de las moderadoras para obtener el peor significado posible; cosa de la que no se salva esta cuarta chica.

De todo ello obtenemos una linda colección de opiniones personales en lo referente al tema de la propiedad intelectual y la ilegalidad del material conseguido en internet. Bueno, después de quitar los ataques personales, insultos y enormes dosis de sarcasmo.

Pero llega la manzana de la discordia... Aquello que me obliga a escribir esta enorme introducción únicamente para justificar mi propia arrogancia:

cricri-chicri​ dice: todo por responderlo adecuadamente en su libertad de opinión… 

Lo responde en su libertad de opinión (o expresión) de manera adecuada.... ¡¿Y QUÉ?!

Una persona ejerce su libertad de expresión para decir "Eso me ofende, vulnera mi opinión" así como yo ejerzo la mía para decir "Bueno, eres gilipollas y no estoy deacuerdo con tu opinión" 
Cuando expones una opinión, especialmente aquellas fundamentadas en puntos de vista subjetivos, te expones a la critica de la personas. Pues todos (O una gran mayoría) poseemos puntos de vista personales y así como encontraras personas que concuerden con tu opinión te enfrentas a aquellas que desde su perspectiva te ven como el enemigo.

Únicamente aquellas opiniones bien fundamentadas son capaces a sobrevivir a un debate, aunque este sea conformado por un intercambio de insultos.

Y esto mismo se puede aplicar a esta situación. Escribo esto desde mi opinión critica y personal, recibiendo a la critica, tanto bien fundamentada y a la que no (Aunque a esta ultima me reservo el derecho a responder, haciendo uso de mi libertad de expresión nuevamente).

En palabras de Steve Hughes:
"[El afán de ser] políticamente correctos ha oprimido nuestro movimiento intelectual. Nadie dice nada por si 'alguien se ofende': "¿Y qué pasa si dices eso y alguien se siente ofendido?". Bueno, ¡pues pueden ofenderse! ¿Cuál es el problema de sentirse ofendido? ¿Qué ha pasado con "A palabras necias, oídos sordos"? Por Dios, ¿no es lo que se enseña a los niños si dicen "Ese me ha llamado idiota"?: "No te preocupes, es un capullo". Y ahora tenemos adultos lloriqueando: "¡Me he sentido ofendido, me he sentido ofendido, y tengo derechos!" ¿Y qué? ¡Oféndete! ¡No pasa nada si te ofendes! Ya eres mayorcito; no seas niño y aguántate. [...] ¡No pasa nada si te ofendes! No es que sea algo cómo: "En el espectáculo el comediante dijo algo acerca del Señor que me ofendió y cuando me desperté a la mañana siguiente tenía lepra". ¡No pasa nada cuando te ofendes! ¿Quieres vivir en una democracia pero no quieres sentirte ofendido nunca más? [...] ¿Cómo puede hacerse una ley en contra de la ofensa? Ofenderse es subjetivo: tiene todo que ver con elegir a una persona, comunidad o sociedad y su condicionamiento moral y creencias religiosas; lo que me ofende a mí puede que no os ofenda a vosotros, ¿y quieren hacer leyes al respecto?"

jueves, 3 de abril de 2014

Sueño

La camioneta subió con algo de dificultad la cuesta empedrada que llevaba a casa. En su interior la fiesta móvil que se había desarrollado hasta hace apenas unas horas ya había llegado a su fin y los tripulantes del vehículo tenían urgencia por salir.
Al detenerse con lentitud frente a la entrada el resto de habitantes de la enorme casa comunal salieron a ver llegar al grupo de ebrios que habían organizado por fin su borrachera colectiva. Entre risas y resoplidos de exasperación miraban como bajaban lentamente.
Y estaba él, vestido con su desgastado traje de lino; con manchas de licor por doquier y el sombrero torcido, abrazado a esa pelirroja de grandes senos que le coqueteaba constantemente.
Y ahí estaba ella; esa figura de baja estatura ataviada con una sudadera con capuchón que le cubría el rostro siempre. De no ser por su voz y el femenino contorno que la ropa no podía esconder nadie daría por hecho que se trataba de una mujer.
Su furia era inmensa, pero nada se podía comparar al dolor de ver a su hombre abrazado a otra mujer. Aunque en realidad él no era su hombre; no tenían una relación fuera de la que en su cabeza podía haber imaginado.
Él lo era todo para ella.
Desde el primer día en que llego a la residencia y nadie se atrevía a dirigirle la palabra, él fue el primero en tenderle su mano y ofrecer una amistad sincera.
Cuando todo el mundo le temía por su apariencia y sus actividades fue él el primero en percatarse que debajo de aquella capucha negra como la noche se escondía una pequeña y sensible mujer que solo necesitaba afecto.
De pronto los recuerdos le estrujaban el corazón.
El recuerdo de una noche similar, cuando bebían en el techo de la residencia sin importar la hora. De cómo se acero hasta su rostro y con un aliento que apestaba a vodka le dijo que siempre había amado su sonrisa, discreta pero radiante. Y como en un instante de distracción se acercó hasta ella y sujetando sus brazos con fuerza pero dulzura le beso con pasión.
“Puedes ser la mejor picara del lugar, pero yo acabo de robarte un beso”
Recordar eso solo le provocaba dolor.
Lo mejor para ella hubiese sido darse la vuelta y correr como estaba acostumbrada a hacer, pero algo la detenía.
Apreto ambos puños y la quijada fuertemente, repleta de impotencia y rabia. Deseaba arrancarle la cabeza a esa zorra pelirroja que abrazaba al hombre que tanto amaba, pero sobre todo deseaba darle una bofetada, romper sus amarillentos dientes y luego, entre llantos, preguntarle si ella no era suficiente.
¿Sus pechos eran demasiado pequeños?
¿Acaso es porque era muy poco femenina?
Ella podía cambiar, podía hacer el esfuerzo si tan solo se lo pidiera… Pero claro, un hombre como él jamás se fijaría en ella…
Así que se dio media vuelta, respiro hondo tratando de contener el llanto y se dirigió a casa para empacar sus cosas, aunque justo en la entrada del hogar aquella mujer alzo su voz chillona que tantos dolores de cabeza le provocaba.
-Sé que se ve mal… Le dije que no bebiera tanto pero no me escucho…
-¿De qué hablas?
-De este muchachote, apenas puede ponerse en pie, es mejor que lo lleves a su cama
-Hazlo tú…
Solo la hacían enfadar más.
-¿Segura?¿No te molesta que entre a su cuarto?
-¿Por qué me molestaría?
-¿Qué no es tu novio?
Ella se desplomo en la entrada, no podía mantenerse de pie…
-No para de hablar de ti, siento si me hice ideas equivocadas….
De pronto el hombre recupero un poco la compostura. De un modo ciertamente elegante volvió a acomodar su sombrero y a limpiar un poco su traje. Se acercó tambaleante hasta la chica que yacía de rodillas en el piso con lágrimas en los ojos que nadie podía ver.
-¿Por qué lloras?¿Estas bien? Solo te dejaste caer, me asuste…
Ella se puso de pie y se acercó para comenzar a golpearlo, por la diferencia de estaturas solo alcanzaba su pecho pero aun así ella le soltaba pequeños puñetazos hasta que, desconsolada, solo abrazo al hombre y comenzó a llorar sobre él.
Solamente, la abrazo con la mano izquierda, mientras que la derecha acariciaba cariñosamente su cabeza, aún cubierta por la capucha de la sudadera negra.
-Perdón por preocuparte tanto… Pero si te avise que iba a salir…
De pronto ella lo miro con rabia y lágrimas en los ojos.
La bofetada que le propino resonó por toda la calle. Tras eso ella volvió a abrazarlo.
-Idiota… Pensé que me habías cambiado por otra…-Le dijo entre sollozos y sonoros lamentos.
En su rostro se había quedado la marca de la mano de la jovencita, hinchada y enrojecida.
A pesar de eso solamente la abrazo con mayor fuerza y discretamente le quito la capucha de la cabeza.
Poseía una larga y despeinada cabellera rubia, maltratada por los pocos cuidados, que en conjunto con su sollozante rostro infantil le daban una apariencia tierna y hermosa a su modo.
-¿Cómo podría cambiarte?
La alejo de si mismo un par de pasos con ternura, únicamente lo necesario para poder colocar su mano derecha sobre su pecho, a la altura del corazón.
-Si te llegase a traicionar, tan siquiera un poco, corta mi brazo derecho.
-Pero… Pero… ¿Y tus libros?
-Me basta una mano para escribir y para abrazarte.
Ella solamente se arrojó a sus brazos de nuevo.
-¿Aunque no sea femenina?¿Aunque sea fea?
Él únicamente sonrió, con su mano derecha tomo su barbilla y levanto su rostro para verla fijamente a los ojos como muestra de sinceridad.
-¿Fea? Eres la chica más bonita con la que podría soñar… Y mira que yo he estado con muchas.
Por ese último comentario recibió un pequeño golpe en las costillas, pero ambos estaban tranquilos.
-Te juro que cambiare… Dejaré el negocio, ya no tengo que ser una picara… Me quedaré en casa y seré una buena chica… Solo… No me dejes…
En ese instante volvió a tomar la capucha negra de la sudadera y con sumo cuidado la coloco de nueva cuenta en su cabeza, aunque sin cubrir por completo su rostro como acostumbraba.
-Nunca me digas eso… Si abrir cerraduras y vestir de negro te hace feliz entonces no quiero arruinarte la diversión, siempre que vayas con cuidado te apoyo en lo que hagas…
Aprovechando que aún se abrazaban la levanto con un poco de esfuerzo para estar cara a cara y poder besarla con provecho.
El resto de los residentes miraban la escena conmovidos, pero sin sorprenderse; como si este último acto ya hubiese sido planeado con antelación.
-Así que… Ya no me puedo ir a embriagar con otras chicas ¿eh?
-Idiota.
Volvió a recibir un golpe en las costillas con mayor fuerza, pero el beso que le acompaño hizo que apenas lo notase.

martes, 25 de marzo de 2014

Esquema del departamento


1 Cuarto principal.
2 Cuarto en renta.
3 Cuarto Libre.
4 Baño con ducha.
5 Libreros.
6 Tv
7 Sofá.
8 Comedor.
9 Cocina.
10 Refrigerador.


  • Los libreros están repletos con libros y libretas de diversos temas, desde recetarios hasta libros de filosofía o analisis metafísicos de la revolución de invierno.
  • La Tv tiene un reproductor de DVD. Además se tiene una suscripción a un servicio de cable.
  • El sofá fue reparado por él mismo.
  • El espacio entre la estufa y el fregadero es un pequeño mueble que contiene distintas especias y otras cosas.
  • El mueble al final de la repisa contiene productos de limpieza.
  • El refrigerador suele tener un surtido variado de vegetales, quesos y cervezas de distintos tipos. Otro elemento indispensable son botellas de leche y algunos trastes con sobras de comida.
  • Se suele comprar solo lo necesario para cocinar y es raro que la comida dure demasiado en el refrigerador.
  • En algunas ocasiones se puede encontrar carne fresca, pero suele prepararse a la brevedad.