Soy la clase de hombre que necesita de alguien para existir, necesito dedicarle cada esfuerzo, cada suspiro, cada pensamiento, si no lo hago me siento frustrado.
El llanto de Apolo, el cuerno de Diana, es esencial para vivir, porque fui criado con el pensamiento del sacrificio, vivir para que otra persona sea feliz y que ella sea feliz contigo... Pero supongo que también tengo tendencia al masoquismo, porque pareciera que cada vez que me encuentro con una princesa a la cual dedicar mi estandarte termino herido de muerte, porque claro, un hombre que jura una lealtad eterna no se puede desaprovechar, termino siendo el segundo, siendo el padre, el amigo, el mentor... Pero incluso así encuentro felicidad, felicidad forzada y a rastras, pero lo odio, odio que no sepan cuando cerrar la boca ¿No podrían simplemente dejarme en mi ignorante felicidad?
¿No podrían simplemente ahorrarse el mencionar a otro en mi presencia?
Como si lo que entrego no fuese suficiente, como si mis esfuerzos fueran en vano, como si hablaran como quien habla con un sirviente.
Odio que me comparen ante otros, el menor atisbo de ello me pone alerta, me enfurece y enloquezco.
Supongo esta bien justificado que me digan loco, que me digan que soy el villano y quizá lo sea, pero...
Lo único que quiero es que se me corresponda, que la fidelidad que doy la reciba, un intercambio equivalente si lo prefieren, no puedo dar el 100% pero si un 50, un 75, un noventa... Al final termino hartándome y huyo, siempre huyo, porque si les dijera que me voy dirían "quédate, al menos esta noche" y me quedaría para siempre y ahí se va el caballero, encerrando las canciones de amor, los suspiros de luna, quemando la poesía profiriendo maldiciones en una lengua muerta...
Diciéndome que las mujeres son más venenosas que bellas, que nadie en el mundo merece tal fidelidad...
Que la muerte es la única amante que se tiene, y hasta en eso no se tiene exclusividad.
Pero por supuesto no lo cree, es un tahúr y se entrega al vicio, al vino y las apuestas, a las mujeres de suspiros rápidos (que no por ello tienen que ser fáciles) repitiendo que es un villano, que los villanos siempre pierden y que el malo del cuento no se queda con la princesa, que los hombres cuyas espadas oxidadas y barbas desarregladas están destinados a eso, a licores e insultos, noches rápidas y olvidos largos, pero por supuesto, no cree en estoy por ello cada tanto lanza la botella lejos, trata de peinarse pero ya ha olvidado como, se afeita con su espada y luce con orgullo cicatrices que dan horror pero que le recuerdan sus errores y elige nuevamente, vaga, de reino en reino, de castillo en castillo, siendo azotado y lanzado a la calle entre gritos de reyes:
¡INVASOR! Búscate un reino, búscate una vida...
Pero por supuesto, él no cree en eso... Y cada tanto, para evitar que esta oxidada espada rocé mi cuello mientras me afeito, tengo que dedicarle un soneto a una dama, incluso aunque se que ahí no hay esperanza o futuro, que a lo lejos ya hay un rey o un castillo, que mi trono permanece solitario, sin rey ni reina, pero no puedo volver a mi tierra, porque fracase en lo único que quizá era verdaderamente importante para mi; se vaga con el hambre que no se sacia con pan ni con carne de res, aunque sea de linaje, pagando una moneda de oro a la vez, porque lo que buscas no se compra con oro ni plata...
Y de vez en vez cuando estiras la mano recibes migajas y aunque hayas probado los más apetitosos manjares, las devoras con pasión tratando de sacar esos recuerdos, de no olvidar que eres humano, de que en ese pecho hay un corazón, incluso si debajo de la armadura ya solo queda un esqueleto que finge estar viviendo, incluso si son migajas para mi es lo más delicioso, incluso si se que no hay esperanzas, que tendré que correr, que la muerte se ríe burlonamente y me dice "Inténtalo muchacho, alégrame el día"
Me da un poco igual, porque no creo en eso, no termino de creer que no haya nadie, que no haya castillo, que incluso si tengo que vivir como un perro en la cocina las migajas de la mesa valdrán la pena.
Así vivo, pero quizá solo divago...
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