
El mar rugia, embrabecido como si alguien lo hubiera hecho enfadar.
El atardecer se aplazaba, como esperando algo.
El viento solo solplaba, sin esperar a nadie ni a nada, sin sentimiento alguno.
Frente a una barca encayada en la playa se encontraban una joven de largos cabellos negros, ataviada en un fino yukata, un hombre de alta estatura que vestia un roido traje de campesino, junto con su hakama negro y desgastado.
La jovencita no podia contener un llanto estremecedor.
-¿por que te marchas ahora?
-Por que ya no me necesitas
-Pero te necesito, mas de lo que tu crees
-No me gusta que me mientas, ahora tienes a tu hombre y yo estoy de mas, esto que haces es solo una rabieta por que prefiero irme a ayudarte a ser infiel
-Yo te amo a ti y no a el
-Eso. . . simplemente no es verdad
-Por lo menos podrias qudarte en el pueblo, no te haria ningun mal
-El mas grade mal es tener a la persona que amas a un lado y no poder tenerla
-¿eso significa que me amas?
-Te ame alguna vez. . .pero eso ha quedado en el pasado. . .olvidame, que yo ya te he olvidado
-No me mientas ahora tu a mi, tu jamas mientes
-. . . .
El silencio se hizo presente, el joven simplemente arrastro su barca al mar poco profundo. Colocandose un sakkat viejo sobre la cabeza, el hombre tomo una vara que le serviria de remo y comenzo a alejarse de la costa mientras la joven solo lo veia partir.
-¡Wo ai ni!-Alcanzo a gritar la jovencita que lloraba a mares.
El hombre solo remaba poco a poco, con el llanto en el alma mientras se alejaba de esa tierra en la que no habia nada para el, por que la joven china a la que amaba tenia otro hombre.






