Sabiduria aleatoria gratis

miércoles, 30 de abril de 2014

Lobo, libertad de expresión ¿Y qué?

Con lo que refiere a este post.

Bien, eso es lo que ocurre cuando ejerces tu libertad de expresión para dar una opinión fundamentada en tu punto de vista personal. Otra persona hace ejercicio de su libertad de expresión para responderte del mismo modo.

En un claro ejemplo de hipocresía triple (Por parte del anónimo, de las moderadoras y de la chica que hace repost) podemos ser testigos de como poco a poco vamos siendo consumidos por el orgullo personal; una arrogancia discreta.

En esta situación es menester separar la situación en tres etapas:

La contestación de las moderadoras al anon, el reblog de la primera chica en respuesta a la respuesta de las moderadoras y finalmente, el se relog de la segunda chica en respuesta a la primera.

Como primera instancia tenemos la situación que plantea este lío: Una persona (Presumiblemente una menor de edad) envía un mensaje de manera anónima en la que, de manera un tanto violenta, expresa su queja por comentarios anteriores de las moderadoras de la página, agregando quejas del juego "Corazón de Melón".

Aunque de una pésima forma, esta chica esta en pleno uso de su libertad de expresión, lo cual incluye el anonimato. ¿Quieres evitar este tipo de situaciones? Retira el anónimo de las opciones en tu blog.
La censura es ambos sentidos, para bien y para mal. Si piensas que es mejor censurar la libertad de enviar mensajes mediante el anonimato entonces hazlo y evita mensajes anónimos, tanto de apoyo como de acoso.

Tras esto las moderadoras prosiguen a responder de una manera igual de violenta verbalmente (Mediante el uso reiterado del sarcasmo y ataques personales contra el anónimo) en la que reafirman su postura frente al tema de la ilegalidad de los mangas.

Haciendo un paréntesis dentro del tema quiero destacar que estoy en desacuerdo con su opinión, decantandome por el aviso que dan la mayoría de fansubs y equipos de traducción independientes: No olvides comprar el material original si esta a tu alcance. 

Pues ahí no solo estamos tratando con una cuestión económica si no también con una cuestión de distribución. ¿Qué hago si quiero leer un manga cuya licencia no esta disponible en mi país? ¿Qué hago si la editorial que distribuía dicho manga quebró? (Me acaba de pasar)  ¿Qué hago si quiero leer un manga de hace 50 años? Obviamente las existencias de dicho manga en formato físico se encuentran difícilmente en tiendas (Suponiendo que tienen la licencia, de entrada) y de existir deben alcanzar precios desorbitados por no hablar de la falta de continuidad si no es posible adquirir la colección completa.

Sin embargo esos son temas a tratar en otros textos. Hoy nos ocupa la libertad de expresión.
Las moderadoras pudieron haber hecho oídos sordos de este mensaje anónimo, que obviamente, estaba repleto de odio. Sin embargo decidieron responderlo de la misma manera. ¿Por qué? Ejercieron su libertad de expresión del mismo modo que el anónimo.

Hasta ahí hubiese sido una simple anécdota sin más. Pero una tercera chica decide responder a las moderadoras (Lo cual nadie impide ni se queja) haciendo uso nuevamente de la libertad de expresión. 
En este mensaje, de nueva cuenta, no se evitan los ataques personales ni las agresiones verbales aunque estas son de menor gravedad. Se escribe con cierta arrogancia aunque en cierto modo fundamenta su opinión.

Pero como era de esperar, una cuarta chica responde a esta respuesta. De la misma forma en que la tercera chica responde, punto a punto, al mensaje de las moderadoras, esta cuarta chica realiza la misma labor en la respuesta de la tercera.

Exponiendo los evidentes boquetes en la lógica de la tercer chica (Qué quizá no supo explicar o por falta de tiempo no pudo desarrollar) pero también deja en evidencia un punto importante: Qué la tercer chica tergiversa un poco las palabras de las moderadoras para obtener el peor significado posible; cosa de la que no se salva esta cuarta chica.

De todo ello obtenemos una linda colección de opiniones personales en lo referente al tema de la propiedad intelectual y la ilegalidad del material conseguido en internet. Bueno, después de quitar los ataques personales, insultos y enormes dosis de sarcasmo.

Pero llega la manzana de la discordia... Aquello que me obliga a escribir esta enorme introducción únicamente para justificar mi propia arrogancia:

cricri-chicri​ dice: todo por responderlo adecuadamente en su libertad de opinión… 

Lo responde en su libertad de opinión (o expresión) de manera adecuada.... ¡¿Y QUÉ?!

Una persona ejerce su libertad de expresión para decir "Eso me ofende, vulnera mi opinión" así como yo ejerzo la mía para decir "Bueno, eres gilipollas y no estoy deacuerdo con tu opinión" 
Cuando expones una opinión, especialmente aquellas fundamentadas en puntos de vista subjetivos, te expones a la critica de la personas. Pues todos (O una gran mayoría) poseemos puntos de vista personales y así como encontraras personas que concuerden con tu opinión te enfrentas a aquellas que desde su perspectiva te ven como el enemigo.

Únicamente aquellas opiniones bien fundamentadas son capaces a sobrevivir a un debate, aunque este sea conformado por un intercambio de insultos.

Y esto mismo se puede aplicar a esta situación. Escribo esto desde mi opinión critica y personal, recibiendo a la critica, tanto bien fundamentada y a la que no (Aunque a esta ultima me reservo el derecho a responder, haciendo uso de mi libertad de expresión nuevamente).

En palabras de Steve Hughes:
"[El afán de ser] políticamente correctos ha oprimido nuestro movimiento intelectual. Nadie dice nada por si 'alguien se ofende': "¿Y qué pasa si dices eso y alguien se siente ofendido?". Bueno, ¡pues pueden ofenderse! ¿Cuál es el problema de sentirse ofendido? ¿Qué ha pasado con "A palabras necias, oídos sordos"? Por Dios, ¿no es lo que se enseña a los niños si dicen "Ese me ha llamado idiota"?: "No te preocupes, es un capullo". Y ahora tenemos adultos lloriqueando: "¡Me he sentido ofendido, me he sentido ofendido, y tengo derechos!" ¿Y qué? ¡Oféndete! ¡No pasa nada si te ofendes! Ya eres mayorcito; no seas niño y aguántate. [...] ¡No pasa nada si te ofendes! No es que sea algo cómo: "En el espectáculo el comediante dijo algo acerca del Señor que me ofendió y cuando me desperté a la mañana siguiente tenía lepra". ¡No pasa nada cuando te ofendes! ¿Quieres vivir en una democracia pero no quieres sentirte ofendido nunca más? [...] ¿Cómo puede hacerse una ley en contra de la ofensa? Ofenderse es subjetivo: tiene todo que ver con elegir a una persona, comunidad o sociedad y su condicionamiento moral y creencias religiosas; lo que me ofende a mí puede que no os ofenda a vosotros, ¿y quieren hacer leyes al respecto?"

jueves, 3 de abril de 2014

Sueño

La camioneta subió con algo de dificultad la cuesta empedrada que llevaba a casa. En su interior la fiesta móvil que se había desarrollado hasta hace apenas unas horas ya había llegado a su fin y los tripulantes del vehículo tenían urgencia por salir.
Al detenerse con lentitud frente a la entrada el resto de habitantes de la enorme casa comunal salieron a ver llegar al grupo de ebrios que habían organizado por fin su borrachera colectiva. Entre risas y resoplidos de exasperación miraban como bajaban lentamente.
Y estaba él, vestido con su desgastado traje de lino; con manchas de licor por doquier y el sombrero torcido, abrazado a esa pelirroja de grandes senos que le coqueteaba constantemente.
Y ahí estaba ella; esa figura de baja estatura ataviada con una sudadera con capuchón que le cubría el rostro siempre. De no ser por su voz y el femenino contorno que la ropa no podía esconder nadie daría por hecho que se trataba de una mujer.
Su furia era inmensa, pero nada se podía comparar al dolor de ver a su hombre abrazado a otra mujer. Aunque en realidad él no era su hombre; no tenían una relación fuera de la que en su cabeza podía haber imaginado.
Él lo era todo para ella.
Desde el primer día en que llego a la residencia y nadie se atrevía a dirigirle la palabra, él fue el primero en tenderle su mano y ofrecer una amistad sincera.
Cuando todo el mundo le temía por su apariencia y sus actividades fue él el primero en percatarse que debajo de aquella capucha negra como la noche se escondía una pequeña y sensible mujer que solo necesitaba afecto.
De pronto los recuerdos le estrujaban el corazón.
El recuerdo de una noche similar, cuando bebían en el techo de la residencia sin importar la hora. De cómo se acero hasta su rostro y con un aliento que apestaba a vodka le dijo que siempre había amado su sonrisa, discreta pero radiante. Y como en un instante de distracción se acercó hasta ella y sujetando sus brazos con fuerza pero dulzura le beso con pasión.
“Puedes ser la mejor picara del lugar, pero yo acabo de robarte un beso”
Recordar eso solo le provocaba dolor.
Lo mejor para ella hubiese sido darse la vuelta y correr como estaba acostumbrada a hacer, pero algo la detenía.
Apreto ambos puños y la quijada fuertemente, repleta de impotencia y rabia. Deseaba arrancarle la cabeza a esa zorra pelirroja que abrazaba al hombre que tanto amaba, pero sobre todo deseaba darle una bofetada, romper sus amarillentos dientes y luego, entre llantos, preguntarle si ella no era suficiente.
¿Sus pechos eran demasiado pequeños?
¿Acaso es porque era muy poco femenina?
Ella podía cambiar, podía hacer el esfuerzo si tan solo se lo pidiera… Pero claro, un hombre como él jamás se fijaría en ella…
Así que se dio media vuelta, respiro hondo tratando de contener el llanto y se dirigió a casa para empacar sus cosas, aunque justo en la entrada del hogar aquella mujer alzo su voz chillona que tantos dolores de cabeza le provocaba.
-Sé que se ve mal… Le dije que no bebiera tanto pero no me escucho…
-¿De qué hablas?
-De este muchachote, apenas puede ponerse en pie, es mejor que lo lleves a su cama
-Hazlo tú…
Solo la hacían enfadar más.
-¿Segura?¿No te molesta que entre a su cuarto?
-¿Por qué me molestaría?
-¿Qué no es tu novio?
Ella se desplomo en la entrada, no podía mantenerse de pie…
-No para de hablar de ti, siento si me hice ideas equivocadas….
De pronto el hombre recupero un poco la compostura. De un modo ciertamente elegante volvió a acomodar su sombrero y a limpiar un poco su traje. Se acercó tambaleante hasta la chica que yacía de rodillas en el piso con lágrimas en los ojos que nadie podía ver.
-¿Por qué lloras?¿Estas bien? Solo te dejaste caer, me asuste…
Ella se puso de pie y se acercó para comenzar a golpearlo, por la diferencia de estaturas solo alcanzaba su pecho pero aun así ella le soltaba pequeños puñetazos hasta que, desconsolada, solo abrazo al hombre y comenzó a llorar sobre él.
Solamente, la abrazo con la mano izquierda, mientras que la derecha acariciaba cariñosamente su cabeza, aún cubierta por la capucha de la sudadera negra.
-Perdón por preocuparte tanto… Pero si te avise que iba a salir…
De pronto ella lo miro con rabia y lágrimas en los ojos.
La bofetada que le propino resonó por toda la calle. Tras eso ella volvió a abrazarlo.
-Idiota… Pensé que me habías cambiado por otra…-Le dijo entre sollozos y sonoros lamentos.
En su rostro se había quedado la marca de la mano de la jovencita, hinchada y enrojecida.
A pesar de eso solamente la abrazo con mayor fuerza y discretamente le quito la capucha de la cabeza.
Poseía una larga y despeinada cabellera rubia, maltratada por los pocos cuidados, que en conjunto con su sollozante rostro infantil le daban una apariencia tierna y hermosa a su modo.
-¿Cómo podría cambiarte?
La alejo de si mismo un par de pasos con ternura, únicamente lo necesario para poder colocar su mano derecha sobre su pecho, a la altura del corazón.
-Si te llegase a traicionar, tan siquiera un poco, corta mi brazo derecho.
-Pero… Pero… ¿Y tus libros?
-Me basta una mano para escribir y para abrazarte.
Ella solamente se arrojó a sus brazos de nuevo.
-¿Aunque no sea femenina?¿Aunque sea fea?
Él únicamente sonrió, con su mano derecha tomo su barbilla y levanto su rostro para verla fijamente a los ojos como muestra de sinceridad.
-¿Fea? Eres la chica más bonita con la que podría soñar… Y mira que yo he estado con muchas.
Por ese último comentario recibió un pequeño golpe en las costillas, pero ambos estaban tranquilos.
-Te juro que cambiare… Dejaré el negocio, ya no tengo que ser una picara… Me quedaré en casa y seré una buena chica… Solo… No me dejes…
En ese instante volvió a tomar la capucha negra de la sudadera y con sumo cuidado la coloco de nueva cuenta en su cabeza, aunque sin cubrir por completo su rostro como acostumbraba.
-Nunca me digas eso… Si abrir cerraduras y vestir de negro te hace feliz entonces no quiero arruinarte la diversión, siempre que vayas con cuidado te apoyo en lo que hagas…
Aprovechando que aún se abrazaban la levanto con un poco de esfuerzo para estar cara a cara y poder besarla con provecho.
El resto de los residentes miraban la escena conmovidos, pero sin sorprenderse; como si este último acto ya hubiese sido planeado con antelación.
-Así que… Ya no me puedo ir a embriagar con otras chicas ¿eh?
-Idiota.
Volvió a recibir un golpe en las costillas con mayor fuerza, pero el beso que le acompaño hizo que apenas lo notase.