Un tema que entra en controversia frecuentemente es el de la dificultad de los videojuegos actuales en comparación a sus antecesores de 24, 16 y 8 bits. Al escuchar una plática como esa no puedo evitar pensar en que no hay ni punto de comparación, un videojuego actual no tiene la dificultad de un juego de plataformas de los viejos tiempos.
Comencemos a analizar esta afirmación:
No necesitamos remontarnos a mucho tiempo atrás (pues los videojuegos son algo relativamente moderno y por lo tanto no tienen tanta historia como lo tendría el cine) y regresar a los 90’s, una época donde la industria de los videojuegos estaba enfocada en su mayoría a un público gamer que tuviera el tiempo y la paciencia de terminarse el Súper Mario Bros. World o invertirle días y quizá semanas o incluso meses a la titánica tarea de levelear a sus personajes de los múltiples RPG que comenzaban a tomar fuerza en la industria (Un ejemplo de ello son la saga de “Tales of” en los que ganar niveles es un poco difícil si no se sabe donde hacerlo).
Otro de los puntos a reflexionar son las árcade (llamadas maquinitas en mi infancia), infernales aparatos instalados en las tiendas y en centros de entretenimiento cuyo propósito era vaciar por completo los bolsillos de los pobres e inocentes niños, no hace falta destacar que lo lograban.
Los videojuegos destinados a las maquinitas eran especialmente difíciles causando que quien quisiera terminarse el primer metal Slug debería contar con mucho dinero y/o una gran habilidad. Eran los años en que los muchachos dedicaban esfuerzo, sufrimiento y monedas en descubrir la debilidad del jefe final de un videojuego para después impresionar a los más jóvenes e inexpertos con movimientos que los demás solo soñábamos con hacer.
Ahora regresemos a la época actual, la industria de los videojuegos ya no está enfocada a muchachos que gastan toneladas de dinero en practicar los combos de los múltiples juegos de pelea (y por practicar se entiende mover la palanquita y presionar botones al azar), la industria actual enfoca sus videojuegos hacia personas que juegan esporádicamente o que no tienen el tiempo para llevar acabo grandes proezas de proporciones bíblicas como lo fueron final fantasy 6 o 7.
Con esto no quiero desmeritar a los juegos actuales, soy un gran fanático de “The elder scrolls v: skyrim” pero si quiero un buen rol realista saco mis viejos manuales y mis dados de diez caras.
El punto que intento demostrar es que ahora los videojuegos no representan un reto, esto podría ser debido a que ya están más enfocados a las partidas multijugador, en esos sitios la dificultad aumenta exponencialmente pero no es el juego en si lo que da la dificultad, si no las personas que juegan en línea pues es frecuente encontrarse con verdaderos francotiradores entrenados o por el contrario con soldados que están tejiendo bufandas en medio de una masacre.
Quizá es que los hardcore gamers como yo extrañamos los viejos tiempos, pero yo les propongo un desafío: jueguen I wanna be the guy y compárenlo con otros videojuegos, en mis tiempos el termino plataformero injusto no existía, todos los juegos de plataformas eran injustos.